Turismo con-sentido

Los datos de la encuesta (publicada en El Periódico del 19 de junio) muestran que hay una cosa evidente: Barcelona está de moda, y a los barceloneses nos gusta. Nuestra satisfacción la abanderamos con una sonrisa en la boca cuando decimos que somos de Barcelona. Estamos orgullosos de ser de la ciudad de Gaudí, del modernismo, del Paseo de Gracia, de las Ramblas, del Barrio Gótico, también de la ciudad de los negocios, del diseño, de la playa y, en definitiva, de ser de una ciudad de primer orden mundial. Y, a su vez, los datos muestran que esta moda nos cuesta una cierta inseguridad, cierto empeoramiento del espacio público o incluso la limpieza, pero al final seguimos satisfechos ya que es el precio que hay que pagar y que la balanza se decanta hacia los aspectos más positivos de este estar de moda, o, quizás y ya entrando en materia, del turismo.

El turismo en Barcelona también está de moda. El año pasado nos visitaron más de 7 millones de personas, el número de pernoctaciones hoteleras sobrepasó los 15 millones y Barcelona es la segunda ciudad europea en turismo de reuniones.

Estas cifras me hacen pensar en una cuestión que puede ser tildada de recurrente y poco realista, pero a la que uno debe enfrentarse en momentos importantes como este, y sobre todo si piensa a largo plazo y no en un plazo de 3 o 4 años. La cuestión es: ¿hasta dónde queremos llegar? ¿Hasta el infinito?

Considero que en materia turística, los barceloneses encuestados indican claramente que debe primar la calidad y no la cantidad, o lo que es lo mismo: un turismo con sentido, un turismo respetuoso y que aumenta las posibilidades de desarrollo y riqueza. Bajo este prisma y en estas circunstancias, hemos de tomar decisiones ya que somos responsables de nuestro futuro incluso en momentos de dificultad como el actual. Ahora es el momento de pensar qué queremos y basar nuestro crecimiento en nuestra cultura y nuestros valores como garantía de turismo con sentido.

Un cierto atolondramiento puede llevarnos a definir proyectos que nos hipotecarán en el futuro o incluso que pueden dañar la imagen que hemos labrado durante años. Estos proyectos, como Eurovegas, que solo prometen y no están claros para la población que ha respondido la encuesta, están basados en un modelo lejano a nuestra cultura, nuestros valores y que, por lo tanto, pueden significar pan para hoy y hambre para mañana. Muchos dicen que son proyectos que consolidarán nuestra economía y que son fundamentales para superar la situación actual de desempleo y crisis económica. Y es entonces cuando a uno le vienen a la mente las obras de Gaudí, el turismo de reuniones en el Fórum de Barcelona, los cruceros, las terrazas de los hoteles de Barcelona y se planeta seriamente hasta qué punto el turismo necesita de proyectos como Eurovegas para crecer con sentido, ¿quizás no tenemos suficientes recursos en el área metropolitana de Barcelona como para necesitar construir un proyecto de difícil sentido?

Yo me inclino por seguir creciendo como lo hemos hecho hasta ahora, incluso cuestionándonos hasta dónde queremos llegar o hasta dónde podemos llegar. Buscando la calidad por encima de la cantidad y primando un turismo con sentido y no un turismo consentido.

Ricard Santomà, director de TSI-Turismo Sant Ignasi
(Artículo publicado en El Periódico del 19/06/2012)

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